Carta digital

Qué es una carta digital y cómo crearla con código QR

Qué es una carta digital, qué tipos hay y cómo crear la tuya con código QR paso a paso: alérgenos, precios con impuestos, pruebas y mantenimiento.

Qué es una carta digital y qué cambia en el servicio

Una carta digital es la carta de tu restaurante publicada para que el cliente la abra en su móvil, casi siempre escaneando un código QR de la mesa, la barra o la entrada. Contiene lo mismo que la impresa: platos, descripciones, precios y alérgenos. Lo que cambia es dónde vive esa información y quién la mantiene al día.

Con papel, una subida de precio obliga a reimprimir. Con una carta digital cambias el dato una vez y el siguiente cliente que escanea ya lo ve. A cambio, dependes de que el móvil tenga batería y cobertura, de que el código se lea a la primera y de que la página cargue rápido con la terraza llena.

Cuando se habla de cartas QR para restaurantes se mezclan dos usos distintos:

  • Consultar. El cliente lee la carta y pide al camarero, como siempre. El QR sustituye o acompaña a la carta física.
  • Pedir. El cliente elige los platos en el móvil y el pedido llega a sala o a cocina. Aquí ya no hablas solo de una carta, sino de un sistema de comandas.

En hostelería no hay un formato que sirva a todos. En la carta digital de un bar con terraza, lo urgente es que se vean los precios sin esperar; un restaurante de menú degustación quizá solo necesite el QR para los vinos y los alérgenos. Decide primero qué uso necesitas y quién va a mantener la carta.

Tipos de carta digital: PDF, carta web o carta con autopedido

Casi todas las cartas digitales de restaurante caen en uno de estos tres formatos. La diferencia está en lo que cuesta mantenerlas y en lo que el cliente puede hacer con ellas.

FormatoSirve paraA favorEn contra
Carta en PDFConsultarSe monta rápido y conserva el diseño de la carta impresa.Obliga a ampliar en pantallas pequeñas; cada cambio exige exportar y subir el archivo; si es una imagen escaneada, un lector de pantalla no la lee.
Carta webConsultarSe adapta al móvil, el texto se lee y se busca, y cambiar un precio es editar un campo.Alguien tiene que mantenerla; si vive en el dominio de un proveedor, el enlace depende de él.
Carta con autopedidoConsultar y pedirMenos viajes para tomar nota y el pedido llega escrito a sala o cocina.Exige un procedimiento de sala y cocina; no todos los clientes quieren pedir solos.

Carta en PDF

Encaja si ya tienes la carta maquetada para imprenta, siempre que el PDF esté pensado para el móvil: una columna, letra grande y un archivo ligero. Una carta a doble página exportada tal cual obliga a ampliar cada plato. Súbelo siempre con el mismo nombre y en la misma dirección para no romper el QR.

Carta web

Los platos van escritos como texto, en tu web o en un programa de carta digital. Se lee mejor en el móvil y cambiar un precio no exige rediseñar nada. Antes de elegir una app de carta digital, mira en qué dominio se publica, si el cliente la abre sin descargar nada ni registrarse y si puedes llevarte tus datos al cambiar de proveedor.

Carta con autopedido

Los menús digitales para restaurantes con autopedido añaden un botón para pedir, y eso afecta a todo el servicio: quién revisa el pedido, cómo llega a cocina, qué pasa con una mesa de diez que pide desde cuatro móviles y cómo se cobra. Sin un procedimiento claro, cambias un problema de tiempo por otro de errores.

Cómo crear una carta digital paso a paso

Empieza por los datos, no por el diseño, o acabarás corrigiendo precios y alérgenos sobre una maqueta.

  1. Haz una hoja maestra. Una hoja de cálculo con una fila por plato y columnas para categoría, nombre, descripción, precio, alérgenos, disponibilidad y traducciones. De ahí salen la carta digital, la impresa y los precios del TPV.
  2. Revisa la carta con cocina. Se publica lo que se sirve hoy. Marca los platos que dependen del mercado.
  3. Escribe descripciones de una línea: ingrediente principal, elaboración y guarnición. Más texto empuja el precio fuera de la pantalla.
  4. Haz fotos propias, del plato tal como sale del pase y con la misma luz para toda la carta. Si no tienes una buena foto, mejor sin foto. Reduce el peso de cada imagen para que cargue con poca cobertura.
  5. Pon precios finales, con impuestos incluidos y los suplementos a la vista. Lo vemos más abajo.
  6. Rellena los alérgenos plato a plato. Salen de la receta y de las fichas de los proveedores, no de memoria. Revisa salsas, rebozados, guarniciones y el aceite de la freidora si es compartido.
  7. Decide los idiomas. Traduce a los que más se oyen en tu sala y que lo revise alguien que los hable, alérgenos incluidos.
  8. Publica en una dirección estable, por ejemplo tudominio.es/carta. No debería cambiar nunca, aunque cambies de diseño o de proveedor. Si tu web ya tiene el motor de reservas, la carta puede vivir en el mismo dominio; lo explica la guía para integrar las reservas en tu web.
  9. Genera el código QR a partir de esa dirección y haz una tirada de prueba antes de imprimir todas las mesas.
  10. Pruébalo con varios móviles. Un iPhone y un Android, uno antiguo, con el wifi del local y con datos, y con la letra del sistema ampliada. Todo tiene que leerse sin hacer zoom.

Ejemplo de hoja maestra

Ejemplo ficticio de tres filas. Las columnas son las que necesitas; los platos, precios y alérgenos de verdad los confirma tu cocina.

CategoríaPlatoPrecio finalAlérgenosDisponible
EntrantesCroquetas de jamón (6 uds.)9,50 €Gluten, leche, huevoSí
PrincipalesLubina a la plancha con verduras21,00 €PescadoSegún el día
PostresTarta de queso6,00 €Leche, huevo, glutenSí

Si calculas el coste de cada plato, añade esa columna: las subidas de precio se deciden con números, como cuenta la guía de escandallos para restaurantes.

El código QR de la carta: tamaño, contraste y dónde ponerlo

Si el código QR falla, el cliente levanta la mano para pedir la carta de papel y el ahorro de tiempo desaparece.

Tamaño y contraste

Código oscuro sobre fondo claro, con un margen limpio alrededor y acabado mate: el brillo de un plastificado bajo una lámpara puede impedir la lectura. Si añades logotipo o colores de marca, pruébalo con varios móviles. Para el tamaño no hay una cifra universal: imprime una prueba y escanéala desde la silla del cliente. En un escaparate o en la terraza, donde se lee desde más lejos, hazlo más grande.

Dónde poner los QR de la carta

  • En la mesa, donde no lo tapen el plato ni la servilletera.
  • En la entrada o el escaparate, para quien quiere ver precios antes de sentarse.
  • En la barra, a la altura de los ojos, en bares donde se pide de pie.
  • En la terraza, en un material que aguante sol, lluvia y bayeta.

Debajo del código escribe qué abre («Carta y alérgenos») y la dirección corta en texto. Así quien no puede escanear la teclea.

Cómo probarlo antes de imprimir todas las mesas

  1. Escanéalo con la cámara del móvil, sin apps, en al menos dos marcas.
  2. Pruébalo con la luz del comedor de noche.
  3. Comprueba que abre la carta, no la portada de tu web ni la del proveedor.
  4. Mira cuánto tarda en cargar con datos móviles, fuera del wifi.
  5. Ya colocados, escanea una mesa al azar cada semana: las pegatinas se rayan.

No cambies la dirección a la que apunta

El QR guarda una dirección web, no la carta. Si esa dirección deja de funcionar, todos los códigos impresos quedan inservibles a la vez. Pasa al cambiar de proveedor, rehacer la web o renombrar el PDF. Usa una dirección de tu dominio y, si cambias de herramienta, redirígela a la carta nueva. Con un «QR dinámico», el código guarda un enlace del propio generador que redirige a tu carta: comprueba qué pasa con ese enlace si dejas el servicio.

Alérgenos y precios: lo obligatorio también va en la carta digital

Pasar la carta al móvil no cambia lo que tienes que informar; solo el soporte.

Alérgenos en la carta digital de restaurante

El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a indicar los alérgenos también en los alimentos sin envasar, incluidos los que sirven restaurantes y comedores (artículo 44, que remite al 9.1.c). Su anexo II fija 14 grupos: cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche (incluida la lactosa), frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, dióxido de azufre y sulfitos (por encima de 10 mg/kg o 10 mg/l), altramuces y moluscos.

En España lo desarrolla el Real Decreto 126/2015. Para las colectividades, como restaurantes y comedores, el artículo 4.2 mantiene la obligación de informar de los alérgenos. El artículo 6.5 permite darla de palabra si el cliente puede tenerla cuando la pida, antes de terminar la compra; si está registrada por escrito o en formato electrónico en el local, accesible al personal, a las autoridades y a los consumidores; y, salvo las excepciones del propio artículo, si el local indica dónde consultarla o que se puede preguntar al personal.

Una carta digital con los alérgenos de cada plato puede servir de ese registro, siempre que el cliente sin móvil también pueda consultarlo. Tres reglas de sala:

  • Los alérgenos salen de la ficha de cada receta y se actualizan el mismo día que cambia un ingrediente o un proveedor. Un pan nuevo puede llevar sésamo que el anterior no tenía.
  • No uses solo iconos: pon el icono y la palabra. No todo el mundo reconoce el dibujo del altramuz.
  • Indica que se puede preguntar al equipo, y que en cada turno haya alguien que sepa contestar.

Si vendes a domicilio desde tu web, lee también el artículo 9 del Real Decreto 126/2015, sobre venta a distancia.

Precios finales con impuestos

El texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007), en su artículo 20.1.c, pide que la oferta incluya el precio final completo, impuestos incluidos, con desglose de incrementos, descuentos y gastos adicionales que se repercutan al cliente; si el precio no puede fijarse con exactitud, hay que informar de la base de cálculo. En tu carta digital:

  • Precios con impuestos incluidos; nada de «+ IVA» en una carta para el público.
  • Los suplementos que cobres, como el de terraza, aparecen en la carta con su importe.
  • En platos de mercado o al peso, indica la base del precio (por ejemplo, el precio por kilo) en lugar de un «según mercado» sin más.
  • El precio del QR, el de la carta impresa y el del TPV coinciden.

Las normas de consumo y de turismo de cada comunidad autónoma pueden añadir requisitos sobre cómo exponer los precios en hostelería. Consulta las de la tuya antes de retirar la carta impresa.

Fuentes: Reglamento (UE) 1169/2011 (EUR-Lex) · Real Decreto 126/2015 (BOE) · Real Decreto Legislativo 1/2007 (BOE). Este resumen no sustituye la lectura de las normas ni el consejo de un profesional.

Accesibilidad: clientes sin móvil y quien prefiere la carta en papel

Hay clientes que no van a escanear nada: quien tiene el móvil sin batería, quien no ve bien la pantalla, el turista sin datos o la mesa que quiere comer sin teléfonos. La carta digital no debe dejarlos fuera.

  • Ten cartas impresas, pocas pero actualizadas el mismo día que la digital, y alguna en letra grande.
  • Ofrécela sin que la pidan: «Tenéis la carta en el QR y, si preferís, os traigo la de papel».
  • Texto real, no imágenes. Un lector de pantalla lee el texto de una carta web; una foto de la carta escaneada, no.
  • Contraste y tamaño. Letra oscura sobre fondo claro, tamaño legible sin ampliar y una página que deje hacer zoom a quien lo necesite.
  • Sin barreras de entrada. Para ver la carta no debería hacer falta descargar una app, registrarse ni cerrar anuncios.
  • Equipo preparado. El camarero tiene que poder cantar platos, precios y alérgenos sin depender de su móvil.

Con reservas, el cliente puede avisar de una alergia antes de llegar. En Qomanda, la ficha del CRM de clientes del restaurante permite registrar los 14 alérgenos; ayuda a preparar la mesa, pero no sustituye la conversación con el comensal.

Mantener la carta digital al día: precios, agotados y temporadas

Una carta digital se estropea por abandono. Un precio antiguo o un plato que ya no existe molestan más en el móvil, porque el cliente da por hecho que lo digital está al día.

Un responsable y un orden fijo

Nombra a una persona responsable de la carta y fija el orden de cada cambio: cocina confirma receta y alérgenos, se actualiza la hoja maestra y, después, la carta digital, la impresa y el TPV. Todo el mismo día. Los cambios de precio se publican antes del primer servicio, no a mitad de turno.

Ejemplo ficticio de cambio de precio

Subes las croquetas de 9,50 € a 10,00 € el día 1. La víspera cambias la hoja maestra y preparas la carta digital. El día 1, antes de abrir, publicas, cambias el TPV y sustituyes las cartas impresas. Quien escanea a mediodía ve el precio que se le cobra.

Agotados y cambios de temporada

Antes de cada servicio, repasa con cocina qué no hay. Si tu herramienta permite ocultar un plato, ocúltalo; si no, dilo en sala al presentar la carta. Al cambiar de temporada, retira los platos de la carta digital el mismo día que de la impresa.

Una sola dirección para todos los canales

La carta que enlazas en Google, en Instagram y en tu web debería ser la misma dirección que abre el QR de la mesa. Si cada canal tiene su copia, alguna se quedará atrás. Con las reservas pasa igual, como explica la guía de reservas desde Google, Instagram y WhatsApp.

Y cada vez que cambies precios, guarda una copia fechada de la carta en PDF. Si alguien pregunta qué precio tenía un plato un día concreto, tienes la respuesta.

Del QR de consulta al autopedido: la carta digital en Qomanda

Qomanda es un software de reservas para restaurantes: 49 €/mes + IVA por restaurante, sin comisiones por comensal. La carta digital con QR no está incluida en esa cuota. Forma parte de Comandas, un módulo opcional que se contrata aparte y cuyo precio se da bajo consulta.

Esto es lo que hace Comandas con la carta:

  • Organizas categorías y platos con su precio, su foto y sus alérgenos. Esa misma carta sirve para la comanda del camarero y para el autopedido por QR.
  • Cada mesa puede tener su QR para consultar la carta y enviar pedidos desde el móvil.
  • Decides si los pedidos por QR entran directos a cocina o esperan la aprobación del camarero.
  • El cliente tiene un botón para llamar al camarero.
  • Por defecto, el cliente paga en la mesa al camarero. El cobro online solo se usa si lo activas, sobre la cuenta de Stripe de tu restaurante.
  • El autopedido por QR se activa aparte: puedes usar la comanda del camarero sin QR y abrir el QR cuando el equipo esté preparado.

Comandas no lleva contabilidad, inventario ni escandallos; eso sigue en las herramientas que ya uses. Y si solo necesitas una carta para consultar, un PDF bien preparado o una carta web en tu dominio pueden bastarte.

Si quieres que el QR de la mesa también sirva para pedir, el siguiente paso es la página de carta digital QR y autopedido de Qomanda. El módulo completo está en cómo funciona Comandas y la pantalla de cocina KDS; lo que incluye cada cuota, en precios de Qomanda.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

Qué es una carta digital, qué tipos hay y cómo crear la tuya con código QR paso a paso: alérgenos, precios con impuestos, pruebas y mantenimiento.

Es la carta del restaurante publicada para leerla en el móvil, normalmente al escanear un código QR de la mesa, la barra o la entrada. Contiene lo mismo que la impresa: platos, descripciones, precios y alérgenos. Puede ser un PDF, una página web o un sistema que además permite pedir desde el teléfono. Lo que gana frente al papel es que un cambio se publica una vez y lo ve el siguiente cliente que escanea.

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49 €/mes + IVA por restaurante · 30 días sin tarjeta · SMS y voz por uso · Comandas opcional aparte